MI SENSATO E INEXISTENTE DIOS

Mi sensato e inexistente dios
Sabiéndome perdido, envuelto en la mala suerte, arrollado por el infortunio y ofuscado entre mis pensamientos porque me encontraba en un callejón sin salida por mi torpe azar y mi alma perdida, hundido en mis remordimientos, solo se me ocurrió una forma de reconciliación con la paz; rezar y aclamarme a dios:
- Señor, ¡ sálvame ¡. OH tu, dios misericordioso, líbrame de este mal, guíame hacia la luz y dime qué debo hacer para salir de aquí.
- No puede ser.
- ¿ Porqué ?.
- ¡ Pues porqué no !. Por muchas razones, entre ellas porque yo no soy misericordioso, nadie puede probar esto, quizás tu puedas serlo más que yo, aclamándote a mi y rezando alabanzas a mi ser, aún sabiendo que yo soy cómplice de tus desdichas, porque yo no soy quién para librarte de un mal que tu te has buscado, un mal que bien haces participe de tu vivir, del mal necesario que te has impuesto para saberte vivo, libre, un mal que te hace más humano y que forja la personalidad de tu insoportable existencia, un mal que te alerta de toda culpabilidad de ser pensante, y no piedra inerte, un mal que bien te ayuda a superarte de algo peor, la mediocridad. Porque no puedo guiarte hacia una luz que te cegaría, una luz que como fuego quemaría toda ilusión de vencer, de ser válido por ti mismo, dejarías de ser un desgraciado sufrido para cambiar a desgraciado iluminado, y perderías tu corta existencia esclavizandote por dar a conocer mis logros, mi existencia, mi magnitud, rebajando tu insignificancia a un nivel mucho más bajo del que te sientes hoy. Porque nadie debe decirte que debes hacer, porque ni yo ni nadie sabe que puedes hacer, y lo que hagas será ejemplo para ti de lo que harás en un futuro, solo dependiente de ti e independiente de otros, manteniendo tu insubordinación hacia los demás, amamantando tu propio ego, tan necesario para tu realización como individuo, como ente mortal. Por eso no haré nada, porque no soy quién, porque no se como, porque no tengo capacidad de intervenir en, ni en contra de tu voluntad, y además, porque yo no tengo más existencia que la que tu me das, porque soy un ingenio de tu imaginación como último bastión de tu autodefensa y mi presencia es causa de tu desesperada ficción, solo soy cuando tu lo precisas, después, desvanezco para dejar mi prescindible evidencia.
Años más tarde, habiendo salido de aquella crisis que me atormentó por un tiempo, y encontrándome dentro de un templo a causa de una celebración, me acerque a una figura esculpida en piedra que simulaba en apariencia a un hombre viejo y sabio representando a un dios todopoderoso y recordé aquellas palabras que me hicieron ver mi realidad, que me alentaron para seguir mi esforzada marcha hacia adelante, ayudándome a superar mis días de fatal dicha. Ante ella, hice un ademán de reverencia y dirigiéndome a su figurada divinidad, le di las gracias por aquel gesto, y ya nunca más lo necesité, nunca más creí en su existencia.
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->
Eleteia dijo
Amigo que linda suas palavras!
Fiquei emocionada!
Grande Beijo
28 Noviembre 2009 | 01:04 PM